¿Cuándo Escazú se convirtió en un cantón caro?

Para nadie es un secreto que Escazú es un cantón privilegiado, estamos muy cerca de la capital, del aeropuerto y la economía es potencial, colocándonos en el segundo cantón más desarrollado del país; pero por otro lado los cerros y las vistas hacia el valle central lo hacen un atractivo natural que pocos tienen.

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Vivir en Escazú es tener lo mejor de los dos mundos;  por un lado el mundo moderno y desarrollado y por otro el mundo lleno de costumbres y tradiciones que aún se mantienen intactas, sin duda una herencia campesina única en el país.

¿Pero cómo comenzó este progreso económico en este cantón cargado de campesinos y agricultores humildes que trabajan en sus tierras todos los días?

Para nuestros abuelos contar como poco a poco se fue desapareciendo cada cafetal, como las calles de piedra hoy son entradas a grandes centros comerciales y como las tierras propias se iban haciendo más pequeñas es toda una historia.

Antes la mayoría de terrenos del cantón era de labradores y sencillos que debido a la alta inversión de centros comerciales y grandes edificios se vieron en la necesidad de vender sus tierras para dar paso a un desarrollo que se acercaba poco a poco.

Don José Rafael Flores, historiador de Escazú, recuerda que en los años 70 la población de Escazú comenzó a construir sus casas en terrenos propios y se dio un boom habitacional.

En los 80s comenzaron algunas construcciones de centros comerciales y Escazú se caracterizó por comenzar a ser tierra de interés en proyectos futuros para inversionistas

En la década de los años 90s cerró sus puertas la empresa con mayor fuente de trabajo en el cantón , el beneficio de café Los Anonos, sus dueños eran los Trejos Montealegre.

Este cierre trajo consigo una crisis económica para muchos vecinos del cantón ya que habían varias familias que dependían económicamente de esta empresa para vivir.

Unido a este escenario, la inversión de infraestructura comercial estaba en su auge, el precio de los terrenos subió hasta lass nubes, por lo que los nativos no estaban en capacidad pagar el impuesto territorial, que hoy se llama impuesto de bienes inmuebles.

Los grandes empresarios hicieron ofertas muy atractivas de compra de terrenos a sus dueños en Guachipelín y San Rafael de Escazú. Esto llevó a muchos escazuceños a la necesidad de vender poco a poco sus casas para dar paso a un desarrollo cantonal que era imposible de evitar.

Hoy en día son pocos los escazuceños nativos que mantienen sus tierras y en muchas ocasiones su sol se ve opacado gracias a grandes edificios y centros comerciales que colocan a Escazú como uno de los cantones favoritos de los extranjeros para vivir y hacer negocios.

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